P*rno heterotraidor I
El programa: La mirada “anormal” al placer hetero creado por mujeres
Confesión Anónima, de Juli Puch (Chile, 2024, 7', castellano)
Una confesión de amor postpornográfica, es la revelación de un profundo secreto, alojado en la incapacidad de poder comunicar un amor que permanece a lo largo de los años. Este cortometraje es también el registro audiovisual de la producción en serie de máscaras de cera depilatoria con la que la artista trabaja produciendo obras plásticas.
The function of the flesh, de Four Chambers (Inglaterra, 2016, 13', VOSE)
En "The Sadeian Woman and the Ideology of Pornography" (1978), Angela Carter examina la representación femenina en la obra del Marqués de Sade, destacando a Justine (víctima pasiva) y Juliette (mujer empoderada). Carter critica la pornografía por reforzar el patriarcado, pero reconoce que Sade otorga agencia sexual a las mujeres. Argumenta que, mientras la sociedad no cambie, la pornografía seguirá siendo opresiva, aunque explora cómo el placer performativo puede ser activo, reivindicando a Juliette como símbolo de libertad sexual. La película inspirada en estas ideas desafía la pasividad del sexo en pantalla, mostrando a artistas porno que disfrutan activamente de actos extremos, cuestionando la división entre "sexo real" y "sexo porno" y afirmando que la agencia sexual puede expresarse de manera intensa y visceral.
Cumwich, de Agostina Prato (Argentina, 2023, 6', sin diálogo)
Rebecca Link se regala a sí misma la polla más hermosa del mundo.
Safeword 8, de Carmina (Francia, 2020, 17', VOSE)
Un encuentro entre June Fontaine, una artista experimentada y entusiasta del BDSM, y Cas Cuit, un principiante ansioso por explorar este mundo y actuar frente a la cámara. June juega con Cas, enseñándole a expresar sus límites, deseos y necesidades, y a decir "basta" cuando lo desee, todo mientras lo provoca y divierte.
Reunión de estudio, de Sakura Ardila Ortiz (Colombia, 2023, 2', castellano)
Dos estudiantes universitarios se reunen para trabajar en una exposición. La relación que uno de ellos tiene con su mascota sorprende al otro.
Paint me like a french boy, de Calita Fire (España, 2024, 20', VOSE)
En la película Titanic (1997), la icónica frase “Píntame como una de tus chicas francesas” refleja la tradición de mujeres posando desnudas para artistas masculinos. En una inversión de roles, “Píntame como un chico francés” sitúa a la artista femenina como protagonista. En este contexto, Calita, una pintora, dirige a Sylvan, un modelo inexperto, en su estudio. Ella lo guía para desvestirse y adoptar una pose que la inspire. Mientras pinta, Sylvan se emociona y Calita aprovecha esa energía para culminar su obra con un toque audaz. La dinámica de dominación suave y el deseo de Sylvan por complacerla construyen una narrativa donde la mirada femenina redefine el arte y el poder.
Sobre el ciclo
Cuando hablamos de pornografía heterosexual, difícilmente salimos de la idea patriarcal de que esta representación del sexo está asociada a la subordinación ineludible y heteronormativa de la mujer al hombre. Casi devolviéndonos a las guerras del sexo, seguimos escuchando hasta el día de hoy afirmaciones como «la pornografía enseña que el placer reside en dominar a la mujer», que «el porno es una representación de la violencia» y que en el porno «la mujer es utilizada, objetivizada y anulada en su consentimiento y en su agencia». Afirmaciones que, como hace más de 30 años, continúan abogando por la censura de la pornografía, puesto que esta última «siempre» legitima el placer mirado desde un punto de vista patriarcal y falocentrista.
A pesar de la importancia discursiva que tienen la autonomía y el consentimiento en las narrativas feministas, cuando se trata de mujeres que participan o hacen porno se pone en tela de juicio su agencia y se cuestiona la verdad de sus placeres. El porno es naturalizado como una mera vía para la subordinación de las mujeres a la mirada masculina. Pero ¿no ven porno también las mujeres? ¿Son irreconciliables la exhibición y placeres pornográficos con los feminismos? ¿Qué ocurre cuando dos o más personas deciden filmarse a sí mismas y de forma consensuada, escenificando sus prácticas eróticas, formas de goce y creatividad sexual para enseñarlas al mundo?¿Y qué pasa cuando mujeres deciden tomar el control de la representación de sus propios deseos y fantasías sexuales, y las practican, las filman y las comparten? ¿Qué pasa cuando esto se exhibe en un espacio de visionado colectivo?
Este programa curatorial pretende desafíar lo que conocemos por porno hetero, con películas que desmantelan roles y prácticas sexuales, e intenta dar cuenta de las fantasías de mujeres y varones que aún relacionándose desde el cliché de lo «heterosexual» contribuyen con sus prácticas pornográficas a desmantelar la versión monolítica que hemos construido en torno a vivir «lo hetero»; porque una relación entre identidades que han sido asignadas como «heterosexuales», no implica necesariamente la representación de las lógicas heterosexuales de lo reproductivo-hegemónico, si no que puede haber múltiples roles, múltiples prácticas y formas de vehiculizar el deseo… Incluso múltiples identidades disidentes, críticas y, por supuesto, deseantes.
Con los cortometrajes reunidos en este programa os invitamos a problematizar los cánones representacionales y visuales del placer heterosexual. Es un programa «heterotraidor» porque traiciona al imaginario normalizado del porno.
Curadora del ciclo: Paula Vidal.








