Madame Hyde

 

"En pocas palabras: me dije que, con Isabelle, se podía hacer algo sobre «cuáles son las cosas alegres que dan ganas de destrozarlo todo». ». Están las revoluciones; están los pogos, cuando se baila y se empuja a la gente, pero no porque se les quiera hacer daño ni porque uno esté amargado; están el Gordo y el Flaco, que hacen añicos todos los decorados... Encontrar una violencia que no proceda de la aflicción. En Madame Hyde, quería lo contrario. Pedirle que interpretara a alguien que es débil, reservado, triste, asustadizo, pusilánime, que vive a la sombra de su permanente fracaso desde hace mucho, y ver una transformación gradual para llegar, por fin, no a una supermujer llena de autoridad y de seducción, no, sino a alguien capaz de enseñarle algo a otro, pues se trata de una película sobre la educación. Es una culminación que, en mi opinión, se da en un plano muy sencillo en el que ella observa a su alumno y le dice: «Reflexiona». Precisamente en la manera en que ella lo dice hay una suerte de plenitud."
(Serge Bozon)


Top

Esta web utiliza cookies para su funcionamiento Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar